Archivo de la categoría: Autores contemporáneos

Imperios: Del orden social a la Legitimidad del Poder en Hobbes, Spinoza y Foucault

por Maximiliano Korstanje

La legitimidad del orden social parece un aspecto de la teoría política que ha sido abordado por muchos pero resuelto por pocos. ¿Porque o bajo que sustento una sociedad se mantiene unida?, ¿es simplemente nuestra imaginación o existe una fuerza más poderosa?, ha sido la pregunta que ha desvelado tanto a Hobbes, Rousseau, incluso al mismo E. Durkheim. La legitimidad del orden social, o estructura social, se encuentra indudablemente ligado al poder, y es en el poder que encuentra el sustento suficiente para continuar en un tiempo que es dado pero segmentado. Aunque parezca baladí, lo cierto es que la sociedad funciona porque tras ella existe un velo de poder que le da sustento. El punto, entonces, es dilucidar que es el poder y como se articula en la estructura y la vida diaria de los seres humanos. El presente trabajo de revisión tiene como objetivo discutir críticamente como nacen, mueren y mutan las estructuras de poder a las cuales llamamos imperios como así también la relación del discurso político con la historia. Desde nuestra perspectiva, creemos que el intento comenzó con Thomas Hobbes y su noción del Leviatán, prosiguió con Spinoza con la tesis de la “potencia” y en los últimos años Luhmann ha contribuido a entender la dinámica y la circulación del poder, empero, M. Foucault no sólo se presenta como un pensador que ha permitido una comprensión cabal acerca de los factores que conllevan a la hegemonía y al imperialismo, sino que también ha sido una perspectiva superadora en la materia.

Hobbes y su construcción del orden civil

La concepción de la política de Thomas Hobbes debe comprenderse dentro del contexto histórico en el cual escribe. Desde su Inglaterra natal subsumida en la lucha civil y la violencia contemporánea a Cromwell y su lucha con la Iglesia Católica, Hobbes elabora su tesis de la civilidad influenciado por la filosofía de Aristóteles y la noción de la historia de Tucídides. Los hombres en su estado de naturaleza poseen dos pasiones que los guían en todos sus actos, poseer los bienes del prójimo y el temor a que otro les quite los propios. En este contexto, Hobbes señala que “de esta igualdad en cuanto a la capacidad se deriva la igualdad de esperanza respecto a la consecución de nuestros fines. Esta es la causa de que si dos hombres desean la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos, se vuelven enemigos…y en el camino que conduce al fin (que es principalmente, su propia conservación y a veces su delectación tan sólo) tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno a otro. De ahí que un agresor no teme otra cosa que el poder singular de otro hombre” (Hobbes, I, Del Hombre, XVIII, p. 101).

En estado de naturaleza, la guerra de “todos contra todos” se torna inevitable. Para evitar los hombres entran a la civilidad y renuncian a su derecho natural. Básicamente los seres humanos confieren por medio de un pacto (de común acuerdo) el uso de la fuerza a un tercero: el Leviatán. “De esta ley de naturaleza, según la cual estamos obligados a transferir a otros aquellos derechos que, retenidos, perturbaban la paz de la humanidad, se deduce una tercera ley, a saber: que los hombres cumplan los pactos que han celebrado. Sin ello, los pactos son vanos, y no contienen sino palabras vacías, y subsistiendo el derecho de todos los hombres a todas las cosas, seguimos hallándonos en situación de guerra”. (Hobbes, I, Del Hombre, XV, p.118).

Esta transferencia de derechos presupone que los hombres –a diferencia del estado de naturaleza- no puedan acceder todos a lo mismo. Por otro lado, el temor a que el otro rompa con su parte del tratado, se basa en el origen de la justicia por el cual el poder coercitivo del estado interviene. Sin éste, los hombres retornarían todo el tiempo a su estado inicial de naturaleza. Asimismo en épocas de paz, el miedo continúa por otros canales, al ser en este aspecto utilizado para la obediencia del hombre y puesto al servicio del Estado.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

Leer texto completo…

¿Del animal loquax hacia el homo videns? Breve extensión operativa del discurso de Jacques Lacan

por Luis F. Langelotti

Resulta una creencia muy diseminada, a nivel de la opinión común, aquella que sostiene que lo propio de las épocas pretéritas fueron las relaciones sociales basadas en el uso de la palabra, en la plática y en la lectura, mientras que en la modernidad y en la “posmodernidad” nos tocaría asistir a un mundo centrado fundamentalmente en la imagen, en el realityshow. Mundo el cual no sería sino un espectáculo desgarrador que nos empujaría a mirar y a ser mirados a través de una implacable organización panóptica y de un sistema tecno-comercial de “Grandes Hermanos” y “Patinadores por un sueño” – que sueñan con que de los sueños se es dueño y no más bien un sujeto que a los sueños los padece, en la medida en que allí florece el inconsciente que Freud nos enseñó a descubrir.    

Un ejemplo bastante explícito de esta concepción, lo tenemos dado por el caso del filósofo italiano Giovanni Sartori quien, en su interesante libro Homo videns (1997), analiza este proceso de transformación de la “naturaleza” del hombre en la coyuntura histórica actual. Cambio antropológico que estaría suscitado por el pasaje hacia el primado de lo imaginario, es decir, hacia la imposición de la imagen por sobre la palabra. Entre los factores causales de tal transmutación, Sartori ubica este cambio, fundamentalmente, en relación a los avances tecnológicos de nuestra época y, puntualmente, en relación a la televisión: “…la televisión está produciendo una permutación, una metamorfosis, que revierte en la naturaleza misma del homo sapiens. La televisión no es sólo instrumento de comunicación, es también, a la vez, paideía, un instrumento «antropogenético», un médium que genera un nuevo tipo de ánthropos, un nuevo tipo de ser humano.”2 El filósofo encuentra la pertinencia de esta tesis en un observable fuerte, a saber: “en el puro y simple hecho de que nuestros niños ven la televisión durante horas y horas antes de aprender a leer y escribir.”3

Si bien resulta acertado afirmar que la imagen en nuestro tiempo ha cobrado especial relevancia gracias a la creación de nuevos medios de comunicación y de socialización, empero, no debe descuidarse el hecho de que cualquier imagen “captada” por el sujeto (entrecomillo la expresión ya que más bien es el sujeto, en tanto disímil de un percipiens unificante, el que es “captado” por la imagen) siempre se halla sostenida por el lugar del lenguaje, es decir, por el Otro. La imagen, al igual que the behaviour, está en la palabra: ¿cómo podría significar algo sino estuviera allí, en ese campo, inmersa en esa dimensión propiamente significante? En este sentido, el «impacto» de lo imaginario revela tener una eficacia notable en la medida en que no sólo afecta fuertemente a lo que podría denominarse la “masa”, el “pueblo”, sino también a aquellos pensadores e intelectuales que descuidan en sus análisis de lo social la potencia determinante que lo simbólico ejerce por sobre ese otro registro.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

Leer texto completo…

Laberinto de espejos: el “Lacan” de Althusser. Notas sobre la relación entre sentido y temporalidad

por Natalia Romé

Este artículo se propone partir de una pregunta a fin de desplegar en relación con ella, una serie de notas, comentarios e interpretaciones que permitan trazar una primera aproximación a un campo problemático que resulta para nosotros de gran interés. En términos generales, podríamos identificarlo como el cruce entre los aportes del psicoanálisis y la filosofía política y de la historia, en la obra del filósofo marxista Louis Althusser.

Procuraremos interrogar aquellos elementos teóricos que Louis Althusser retoma –o pretende hacerlo- del psicoanálisis, especialmente de algunas zonas del pensamiento lacaniano y en menor medida freudiano. Trabajaremos con algunos de sus escritos, persiguiendo sus argumentos explícitos en relación con la fecundidad del aporte psicoanalítico y sus intentos concretos por ofrecer algún esquema de articulación entre éste y algunas categorías de la teoría marxista. A la vez, procuraremos ensayar, a partir de la propia letra lacaniana y de otros textos althusserianos, otras articulaciones posibles, atendiendo al marco de problemas y preocupaciones en el que se inscribe su recurso al psicoanálisis.

Lejos está de nuestra intención ofrecer un mapeo acabado que pretenda agotar los lazos posibles entre ambas perspectivas, más bien, apuntaremos a subrayar aquellas zonas menos evidentes y quizás más significativas para una comprensión más rica de la obra del filósofo marxista.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/NR_el_Lacan_de_Althusser.htm

El decir de la filosofia y la práctica del psicoanálisis

por Melania Musuruana

Debo admitir, siguiendo a Nietzche, que si Dios no hubiera muerto podría dar fe de lo difícultoso de mi propio encuentro con la filosofía, en tanto cuerpo teórico, en tanto erudición. Pero no sólo Dios ha muerto, Lacan nos dispensa de tener que ser cultos y eruditos y nos convoca  a  la clínica, advirtiéndonos de que es ella la que demanda la filosofía.

Antifilosofía

¿Por qué podríamos decir que Freud fue antifilósofo?

Hemos visto que en su caso no se trata de una posición asumida como en Lacan, se trata de la posición freudiana frente a las ideas de la modernidad, en tanto descompleta a la Filosofía como saber absoluto cuando osa hacer hablar al sujeto del inconsciente.

Lacan, por su parte, en lo que yo leo como el manifiesto del 18 de marzo de 1980, habla del Sr. A, y plantea:

“Este señor A es antifilósofo. Es mi caso. Yo me sublevo, por decirlo así, contra la filosofía. De lo que no cabe dudas, es que es cosa terminada. Aunque me temo que le va a rebrotar algún retoño. Estos rebrotes se producen a menudo con las cosas terminadas. […]

Yo no me jacto de hacer sentido. Tampoco de lo contrario. Pues lo real es lo que se opone a eso.
Rendí homenaje a Marx como inventor del síntoma. Sin embargo, este Marx es el restaurador del orden, por el solo hecho de que reinsufló en el proletariado la dimensión / la dicha mansión (dit-mensión) del sentido. Bastó con que, al proletariado, lo llamara así. […]

Intento ir en contra, para que el psicoanálisis no sea una religión, aunque tienda a
ello, irresistiblemente, al suponerse que la interpretación no opera sino por el sentido.
Enseño que su resorte está en otra parte, principalmente en el significante como tal. A lo cual resisten aquellos a quienes le da pánico la disolución.”

¿De qué se trata la antifilosofía entonces? [...]

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo:  http://www.psikeba.com.ar/articulos2/MM_filosofia_psicoanalisis.htm

Jakobson – Lacan. Del automatismo lingüístico a la preservación del sujeto en La instancia de la letra en el inconsciente

por Sergio Hinojosa Aguayo

El 9 de Mayo de 1957, Jacques Lacan pronunció una conferencia en el anfiteatro Descartes de la Sorbona de París ante unos cuantos estudiantes. Un grupo de ellos, alumnos de filosofía y miembros de la Federación de letras le había pedido su colaboración para el número 3 de la revista Psychanalyse et  sciences de l’homme. Él aceptó generosamente dar una charla y, luego, compartió conversación y copas con ellos.

El título de esta charla pasará a sus escritos como La instancia de la letra en el inconsciente. Como telón de fondo la ironía. Y la muy seria preocupación por transmitir el legado de Freud, frente a quienes dilapidaban su original descubrimiento.

La IPA en su deriva academicista, había hecho de la regla de oro del psicoanálisis -la libre asociación- un ritual sacro, borrando con sus ceremonias de prestigio intelectual los contornos del concepto de inconsciente. Sus más veteranos emulaban a los consagrados científicos intentando fusionarlo, en mayor o menor medida, con préstamos de las neurociencias y de la lingüística. Para esta última fusión la Asociación Internacional  usó como  base los predicamentos de Edward Sapir y de Jeferson.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/SH_Jakobson_Lacan_metafora_metonimia.htm

Sujeto y política: ¿La lógica del fantasma?

por María Martina Sosa

El objetivo de este trabajo es esbozar algunos lineamientos para una indagación en torno de los alcances de un concepto proveniente del psicoanálisis –el fantasma- como herramienta teórica para el análisis delas diversas modalidades deintervención de los sujetos (políticos) en el espacio público. ¿En qué sentido es que una noción proveniente del psicoanálisis puede ser fructífera para el análisis político? Esta perspectiva articula interrogantes y conceptos que permiten poner en cuestión una forma de concebir a los sujetos políticos como agentes racionales que, aún cuando fracase en la explicación de una porción significativa de los fenómenos que caracterizan la escena política contemporánea, sigue teniendo un papel central en la ciencia política.

Frente a este supuesto según el cual las acciones de los agentes políticos están guiadas por la razón, la voluntad o la intención, el psicoanálisis esboza categorías para pensar los sujetos, su constitución y sus formas de intervención, incorporando la dimensión afectiva (es decir, los deseos, las fantasías, las imágenes de si mismos y el mundo) como un factor central. En otras palabras, esta perspectiva brinda elementos para analizar los escenarios políticos partiendo de la idea de que los sujetos colectivos, aún cuando “no saben lo que hacen”, moldean con sus intervenciones las significaciones que organizan la vida social. En este contexto, la noción de fantasma resulta fructífera a la hora de complejizar la manera de concebir las intervenciones de estos sujetos constituidos por las estructuras objetivadas de significación ya que permite atender a la forma en que se configura, y el papel que cumple, la dimensión vivida de estas intervenciones.

Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/MS-Sujeto-politica.htm

Sentido, Verdad y Nombre propio: Lacan con Frege

Lacan - Freud - Psikeba

Sentido, Verdad y Nombre propio: Lacan con Frege.

Reflexiones lacanianas en torno a algunos temas de filosofía analítica

por Luciano Lutereau

“Me ha parecido que para hacerles apreciar mejor cierta dimensión, ésta era una vía más simple que aconsejarles, por ejemplo, la lectura del señor Frege”.

Introducción al Seminario analítico de J. Lacan.

Sea por el motivo que sea, siempre parecemos mejor dispuestos a encontrar interlocutores del psicoanálisis lacaniano en la filosofía continental: Hegel y el deseo de reconocimiento; Heidegger y la pregunta por el Ser; Sartre y la negatividad, aunque este último punto quizás sea la orientación de todo lo que encontramos en la filosofía continental. En este trabajo me propongo presentar la función de tres tópicos en los que Lacan orienta su reflexión de acuerdo a los aportes de la filosofía analítica. Dado que se trata de una introducción al tema, la presentación tendrá cierta forma rudimentaria inevitable.

Voy a tomar en el centro de mi comentario el Seminario XII, de los Problemas cruciales para el psicoanálisis, al que propongo llamar Seminario analítico de Lacan. No sólo las referencias a Russell, Quine y Wittgenstein pululan entre sus páginas, sino que Frege – de acuerdo con M. Dummett el “fundador” de la filosofía analítica – ocupa un lugar destacado en la argumentación que distingue sentido y significación1. Frege ya había sido una referencia para Lacan, y lo continuará siendo en los Seminarios posteriores; sin embargo, en el Seminario XII, Lacan deja de atribuir lo que Freud podría haber tomado del fundador de la filosofía analítica, para investigar lo que a él mismo le importa de esta influencia2.

Continúa en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/LL_Lacan_Frege_sentido_y_verdad.htm

Alétheia y psique, aquello que escapa a la psicología en la actualidad

artista, arte contemporaneo, expo

Alétheia y psique, aquello que escapa a la psicología en la actualidad

Jairo Gallo Acosta

“La verdad en psicoanálisis es el síntoma. Donde hay síntoma, hay una verdad que se abre camino”
Lacan

“Mi problema es el de la relación con uno mismo y el del decir verdadero”
Foucault

La aletheia fue traducida al latín por veritas y al español por verdad, pero  la verdad se puede remitir al desvelamiento de un velo. La aletheia para Aristóteles  es la búsqueda de la verdad (Aletheia) que tiene que estar sustentada en la razón (Logos), la adecuación entre la idea y la naturaleza (physis). Durante siglos la filosofía trató a la verdad tal cual como lo había planteado Aristóteles hasta que Heidegger retomando a los presocráticos cuestiona la adecuación platónica y aristotélica entre el intelecto y la cosa como forma de alcanzar la verdad. Poco a poco a través de la historia de la filosofía el intelecto o la razón fue ubicándose en ese lugar de la verdad, no por nada Santo Tomás llega a decir: veritas invenitur in intelectum vel divino (“la verdad se encuentra propiamente en el intelecto humano o en el divino”), esa concepción de la verdad tomista es la que irá convirtiendo en la verdad como conocimiento.

http://www.psikeba.com.ar/articulos2/JG_Aletheia_y_psique.htm

El día que Nietzsche lloró

Fragmentos de “EL DIA QUE NIETZSCHE LLORO” de Irvin D. Yalom

nietzsche obra teatral fragmentos irvin yalom

EL DÍA QUE NIETZSCHE LLORÓ [*]
Irvin D. Yalom [*]

(Fragmento)

Con una naturalidad que no habían sentido hasta entonces, siguieron recordando. Breuer se refirió a un sueño que había tenido en su antigua casa: su padre rezando y meciéndose, envuelto en el taled azul y blanco. Y Nietzsche describió una pesadilla en la que, al entrar en su dormitorio, veía, acostado en la cama, a un anciano con los estertores de la muerte.

–Los dos nos enfrentamos a la muerte a edad temprana –dijo Breuer, pensativo– y los dos sufrimos una pérdida cuando niños. Yo creo que nunca lo he superado

¿Y usted? ¿Cómo se sintió sin un padre que lo protegiera?

–¿Que me protegiera o que me oprimiera? ¿Fue una pérdida? No estoy tan seguro. O puede haber sido una pérdida para el niño, pero no para el hombre.

–¿Qué quiere decir con eso?

–Que nunca sentí el agobio de llevar a un padre a cuestas, que nunca me sentí sofocado por el peso de su juicio, que nunca se me enseñó que el objetivo de la vida era llevar a cabo las ambiciones frustradas del padre. Su muerte bien puede haber sido una bendición, una liberación. Sus caprichos nunca fueron mi ley. Me dejaron solo para que descubriera solo mi propio sendero, un sendero que nadie había hollado antes. ¡Piense en ello! ¿Podría yo, el anticristo, haber exorcizado falsas creencias y buscado nuevas verdades con un padre párroco que se retorciera de dolor ante cada triunfo mío, con un padre que habría considerado mis campañas contra la mentira como un ataque personal contra él?

–Pero –replicó Breuer– si usted hubiera contado con su protección cuando la necesitaba, ¿habría tenido que ser el anticristo?

Nietzsche no dijo nada y Breuer no insistió. Estaba aprendiendo a adaptarse al ritmo de Nietzsche: todas las preguntas en busca de la verdad estaban permitidas, incluso eran bien recibidas; pero rechazaba la insistencia forzada. Breuer sacó el reloj, el que le había regalado su padre. Era hora de volver al coche, donde les aguardaba Fischmann. Con el viento a sus espaldas, el regreso fue más fácil.

–Puede que usted sea más sincero que yo –especuló Breuer–. Tal vez los juicios de mi padre me hayan agobiado más de lo que creía. Pero la mayor parte del tiempo, le echo de menos.

–¿Qué echa de menos?

Breuer pensó en su padre y consideró uno por uno los recuerdos que pasaban ante sus ojos. El anciano, con el solideo en la cabeza, entonando una bendición antes de tomarse las patatas hervidas y el arenque de la cena. Su sonrisa, cuando se sentaba en la sinagoga y observaba cómo los dedos de su hijo jugaban con las borlas de su taled. Su resistencia a que el hijo rectificara una jugada después de haber movido una pieza: “Josef, no puedo permitir que aprendas malos hábitos”. Su voz profunda de barítono, que llenaba la casa mientras cantaba pasajes a los jóvenes educandos a quienes preparaba para la bar mitsvá.

–Sobre todo, creo que echo de menos su atención. Siempre fue mi público principal, incluso al final de su vida, cuando tenía la mente confusa y se olvidaba de las cosas. Yo siempre le hablaba de mis éxitos, de mis aciertos en el diagnóstico, de mis descubrimientos en la investigación, incluso de mis obras de caridad. Incluso después de muerto siguió siendo mi público. Durante años lo imaginé mirando por encima de mi hombro, observando y aplaudiendo mis éxitos. Cuanto más se esfuma su imagen, más lucho con la sensación de que mis actividades y triunfos son evanescentes, de que no tienen un significado verdadero.

–¿Está diciendo, Josef, que, si sus éxitos estuvieran registrados en la mente efímera de su padre, tendrían significado?

–Sé que es irracional. Es como lo del ruido del árbol que cae en un bosque vacío. ¿Tiene significado una actividad cuando no es observada?

–La diferencia es que el árbol no tiene oídos, mientras que es usted, usted, quien da significados.

–Friedrich, usted es más independiente que yo, la persona más independiente que he conocido. Recuerdo que la primera vez que nos vimos, me maravilló su capacidad para progresar sin el reconocimiento de sus colegas.

–Hace mucho que aprendí que es más fácil enfrentarse a la mala reputación que a la mala conciencia.

Además, no soy ambicioso: no escribo para la multitud. Y sé ser paciente. Puede que mis alumnos no hayan nacido aún. Sólo el pasado mañana me pertenece. ¡Algunos filósofos nacen después de la muerte!

–Pero, Friedrich, aunque usted crea que nacerá después de la muerte, ¿es eso tan diferente de mi ardiente deseo de conservar la atención de mi padre? Podrá esperar, incluso a pasado mañana, pero usted también anhela un público.

Una larga pausa. Por fin, Nietzsche asintió.

–Es posible. Es posible que tenga grandes cantidades de vanidad que todavía tengo que extirpar.

Breuer se limitó a asentir. No se le escapó que era la primera vez que Nietzsche aceptaba una observación suya. ¿Seria un momento crucial en sus relaciones? ¡No, todavía no! Un instante después, añadió Nietzsche–: Aun así, existe una diferencia entre desear la sanción de un padre y tratar de elevar a quienes vendrán en el futuro.

Breuer no respondió, aunque para él era obvio que los motivos de Nietzsche no eran de mera trascendencia personal y que su amigo también tenía sus recursos de trastienda para conquistar el recuerdo de la posteridad. Breuer tenía aquel día la sensación de que todos los motivos, los suyos y los de Nietzsche, surgían de una misma fuente: el impulso de escapar del olvido de la muerte. ¿Se estaba poniendo morboso?

Quizá fuera el efecto del cementerio. Quizá incluso una visita mensual fuese excesiva.

Pero ni siquiera la morbosidad podía destruir el espíritu del paseo. Pensó en la definición de la amistad que había formulado Nietzsche: dos personas que se unían en la búsqueda de una verdad superior. ¿No era eso lo que habían hecho él y Nietzsche aquel día? Sí: eran amigos. Era un pensamiento tranquilizador aunque aquella relación en trance de intensificarse y sus vehementes conversaciones no aliviaban el dolor de Breuer.

En honor de la amistad, trató de olvidar tan perturbadora idea.

Sin embargo, como amigo, Nietzsche debió de leerle la mente.

–Me ha gustado mucho el paseo, Josef, pero no debemos olvidar la razón de ser de nuestros encuentros: su estado psicológico.

Mientras descendían una loma, Breuer resbaló y se sujetó a un árbol.

–Cuidado, Friedrich, este suelo es muy resbaladizo. –Nietzsche le dio la mano y continuaron el descenso.

–He estado pensando –siguió diciendo Nietzsche– que, aunque nuestras charlas parezcan difusas, nos estamos acercando a una solución. Es cierto que nuestros ataques directos a la obsesión por Bertha han sido inútiles. Sin embargo, en los dos últimos días hemos descubierto por qué: porque la obsesión no implica a Bertha, o no sólo a ella, sino a una serie de significados que convergen en ella. ¿Coincidimos en esto? –

Breuer asintió. Deseaba sugerir con educación que la ayuda no llegaría por medio de tales formulaciones intelectuales. Pero Nietzsche siguió hablando–. Ahora está claro que nuestro primer error ha sido considerar a Bertha el objetivo. No hemos elegido al enemigo indicado.

–¿Y de quién se trata…?

–¡Usted lo sabe, Josef’! ¿Por qué me obliga a decirlo? El enemigo indicado es el significado que subyace en su obsesión. Piense en la charla de hoy. Una y otra vez hemos vuelto a su temor al vacío, alolvido  a la muerte. Está en su pesadilla, en el suelo que se torna líquido, en su caída sobre la lápida de mármol. Está en su miedo al cementerio, en su preocupación por la falta de significado, en su deseo de ser observado y recordado. La paradoja, su paradoja, es que usted se dedica a la búsqueda de la verdad, pero no puede soportar la contemplación de lo que descubre.

–Pero también usted debe de tener miedo a la muerte y a la inexistencia de dioses. Desde el primer momento me he preguntado cómo puede soportarlo. ¿Cómo ha logrado vivir con tales horrores?

–Quizá haya llegado el momento de decírselo –contestó Nietzsche. Su actitud se había vuelto grandilocuente–. Hasta ahora no creía que estuviera preparado para oírme. Por una vez, Breuer, deseoso de oír el mensaje de Nietzsche, prefirió no poner objeciones a su tono profético–. Yo no enseño que se deba “soportar” la muerte ni “llegar a aceptarla”. Todo eso es una traición a la vida. He aquí la lección que guardo para usted: ¡Morir en el momento oportuno!

–Morir en el momento oportuno! La frase sacudió a Breuer. El agradable paseo de la tarde se había tornado serio–. ¿Morir en el momento oportuno? ¿Qué quiere decir? Por favor, Friedrich, le repito que no soporto que diga algo importante de manera enigmática. ¿Por qué lo hace?

–Hace usted dos preguntas. ¿A cuál contesto?

–Hábleme de morir en el momento oportuno.

–¡Viva cuando vive! La muerte pierde su cualidad aterradora si uno muere cuando ha consumado su vida. Si uno no vive cuando debe hacerlo, no puede morir en el momento justo.

–¿Qué significa eso? volvió a preguntar Breuer, Sintiéndose todavía más frustrado.

–Pregúntese a sí mismo si ha consumado usted su vida.

–¿Contesta a las preguntas con preguntas, Friedrich?

–Usted hace preguntas cuyas respuestas conoce, Josef –contraatacó Nietzsche.

–Si yo conociera la respuesta, ¿por qué había de preguntársela?

– Para no conocer su propia respuesta!

Breuer hizo una pausa. Sabía que Nietzsche tenía razón. Dejó de oponer resistencia y centró su atención en sí mismo.

–¿He consumado mi vida? He logrado mucho, mucho más de lo que se podría haber esperado de mí.

Éxito material, logros científicos, una familia, hijos. Pero ya hemos hablado de todo esto.

–Aun así, Josef, sigue eludiendo mi pregunta. ¿Ha vivido su vida o ha sido vivido por ella? ¿La ha elegido o ella lo eligió a usted? ¿Ama a su vida o se arrepiente de ella? Ésto es lo que quiero decir cuando le pregunto si ha consumado la vida. ¿La ha agotado? ¿Recuerda ese sueño en que su padre permanecía a su lado, rezando inútilmente mientras alguna calamidad le sucedía a su familia? ¿No es usted igual? ¿No se hace a un lado y se lamenta por una vida que nunca ha vivido?

Breuer se sintió presionado. Las preguntas de Nietzsche lo atravesaban y estaba indefenso ante ellas.

Apenas podía respirar. Notaba el pecho a punto de estallar. Por un momento dejó de andar y respiró tres veces antes de responder.

–¡Usted conoce la respuesta! ¡No, no he elegido nada! ¡No he vivido la vida que quería! He vivido la vida que me fue asignada. He tenido encerrado mi verdadero yo.

–Creo que ésa es la verdadera causa de su angustia, Josef. Estoy convencido. La presión precordial se debe a que su pecho rebosa vida no vivida. Y su corazón siente que el tiempo pasa. Y el tiempo lo codicia todo. El tiempo devora y devora, y no devuelve nada. ¡Es terrible oírle decir que ha vivido la vida que le fue asignada! ¡Y es terrible enfrentarse a la muerte sin haber pedido jamás la libertad, a pesar de todo el peligro que entraña!

Nietzsche se había subido a su púlpito y su voz profética era atronadora. Breuer sintió una oleada de desilusión: sabía que no había esperanza para él.

–Friedrich ––dijo–. Son frases grandiosas las suyas. Las admiro. Me llegan al alma. Pero están muy lejos de mi vida. ¿Qué significa pedir libertad para mi situación cotidiana? ¿Cómo puedo ser libre? Mi caso no es como el de usted, un joven soltero que renuncia a una asfixiante profesión universitaria. ¡Para mí es demasiado tarde! Tengo una familia, empleados, pacientes, discípulos. ¡Es demasiado tarde! Podemos hablar hasta el fin del tiempo, pero yo no puedo cambiar mi vida: está demasiado complicada con otras vidas. –Se hizo un largo silencio, que Breuer interrumpió con voz cansada–. Pero no puedo dormir y ahora no puedo soportar la opresión en el pecho. –El viento helado traspasaba su abrigo. Se estremeció y se envolvió el cuello con la bufanda.

Nietzsche lo cogió del brazo.

–Amigo mío –susurró–, yo no puedo decirle cómo vivir de manera diferente porque, si lo hiciera, usted seguiría viviendo según el designio de otro. Pero hay algo que si puedo hacer, Josef. Puedo hacerle un obsequio, el obsequio de mi pensamiento más poderoso, la esencia de mi pensamiento. Tal vez ya le resulte familiar, pues lo esbocé en Humano, demasiado humano. Este pensamiento será la fuerza rectora de mi siguiente libro, quizá de todos mis libros futuros. –Hablaba en voz baja, en un tono solemne y majestuoso, como dando a entender que se trataba de la culminación de todo lo dicho hasta entonces. Los dos hombres siguieron caminando, cogidos del brazo. Breuer miraba hacia delante, esperando las palabras de Nietzsche–

Josef, trate de aclarar su mente. ¡Imagine este experimento mental! ¿Y si un demonio le dijera que tiene que vivir de nuevo esta vida (la que vive ahora y la que ha vivido siempre) y, además, un número interminable de veces; y que no habrá nada nuevo en ella, sino que volverá a experimentar todos los dolores y alegrías y todas las cosas grandes y pequeñas, todo en la misma sucesión, en la misma secuencia, incluso este viento, y estos árboles, y este esquisto resbaladizo, incluso este cementerio y el espanto, incluso este dulce momento en que usted y yo, cogidos del brazo, murmuramos estas palabras? –Como Breuer permaneciera en silencio, Nietzsche prosiguió––. Imagine que el inmenso reloj de arena de la existencia da vueltas continuamente. Y los dos giramos cada vez como los granos de arena que somos.

Breuer hizo un esfuerzo por entenderle.

–¿Cómo es esta… esta fantasía?

–Es más que una fantasía –insistió Nietzsche–, es más aún que un experimento mental. ¡Escuche mis palabras! ¡Expulse todo lo demás! Piense en el infinito. Mire hacia atrás: imagínese mirando hacia atrás. El tiempo se extiende hacia atrás durante toda la eternidad. Y si el tiempo se extiende hacia atrás, ¿no es posible que lo que pueda pasar haya pasado ya? ¿No es posible que todo lo que ocurre ahora haya sucedido antes?

Quienes recorren este sendero, ¿no pueden haberlo recorrido antes? Y si todo ha sucedido antes en el infinito del tiempo, ¿qué piensa usted entonces de este momento, de esta conversación bajo la bóveda de los árboles?

¿No puede esto haber sucedido antes? Y el tiempo que se extiende infinitamente hacia atrás, ¿acaso no puede también extenderse infinitamente hacia delante? ¿No podemos nosotros, en este momento, en todos los momentos, retornar eternamente?

Nietzsche guardó silencio con el fin de dar tiempo a Breuer para que asimilara su mensaje. Era mediodía, pero el cielo se había oscurecido. Y una nieve ligera empezaba a caer. El coche y Fishchmann surgieron ante sus ojos.

En el viaje de regreso a la clínica, los dos hombres reanudaron la charla. Nietzsche sostuvo que, aunque lo denominaba un experimento mental, su teoría del eterno retorno podía ser científicamente demostrada. Breuer se mostró escéptico con respecto a la prueba que aducía Nietzsche, que estaba basada en dos principios metafísicos: que el tiempo es infinito y que la fuerza (materia básica del universo) es finita.

Dado un número finito de estados potenciales del mundo y una cantidad infinita de tiempo transcurrido, se deduce, según Nietzsche, que todos los estados posibles ya deben de haber ocurrido, y que el estado actual

debe de ser una repetición. De igual manera, el estado que le dio origen y el que surge de éste, etc., etc., hacia atrás en el pasado y hacia delante en el futuro.

La perplejidad de Breuer aumentó.

–¿Quiere decir que por una simple ocurrencia del azar este momento preciso puede haber ocurrido antes?

Piense en el tiempo que siempre ha sido, en el tiempo que se extiende hacia atrás hacia la eternidad.

En este tiempo infinito, ¿no pueden haberse repetido un número infinito de veces las distintas combinaciones de todos los acontecimientos que constituyen el mundo?

–¿Como un gran juego de dados?

–¡Exacto! ¡Los dados de la existencia! –Breuer siguió cuestionando la prueba cosmológica del eterno retorno de Nietzsche. Si bien éste contestó a todas sus preguntas, por fin se impacientó y levantó las manos–.

Una y otra vez, Josef, me ha pedido una ayuda concreta. ¿Cuántas veces me ha pedido que no teorizara, que le ofreciera algo capaz de cambiarle? Ahora le estoy dando lo que me pide y usted no me escucha porque se fija en detalles. Escúcheme, amigo mío, escuche mis palabras. Ésto es lo más importante que he de decirle: ¡deje que este pensamiento se apodere de usted y le prometo que le cambiará para siempre!

Breuer no se inmutó.

–Pero ¿cómo puedo creer sin una prueba? No puedo invocar la fe. ¿Es que he renunciado a una religión sólo para abrazar otra?

–La prueba es en extremo compleja. Todavía está sin terminar y requerirá años de trabajo. Y ahora, como resultado de nuestra charla, no estoy seguro de que deba molestarme siquiera en invertir mi tiempo trabajando para obtener la prueba cosmológica. Puede que otros la usen como distracción. Quizá ellos, como usted, escarben en lo intrincado de la prueba y hagan caso omiso de lo esencial: las consecuencias psicológicas del eterno retorno. –Breuer no dijo nada. Miró por la ventanilla del coche y sacudió levemente la cabeza–. Permítame expresarlo de otra manera –prosiguió Nietzsche–. ¿No puede admitir que el eterno retorno es probable? No, espere, ni siquiera necesito eso. Digamos simplemente que es posible o que es simplemente posible. Eso me basta. ¡En realidad, es más posible y más probable que el cuento de hadas de la condenación eterna! ¿Qué puede perder por considerarlo una posibilidad? ¿No puede verlo como “la apuesta de Nietzsche”? –Breuer asintió–. ¡Le pido entonces que considere las implicaciones del eterno retorno para su vida, no de forma abstracta, sino ahora, hoy, en el sentido más concreto posible!

–¿Sugiere usted ––dijo Breuer– que experimentaré hasta el infinito cada uno de mis actos, cada uno de mis dolores?

–Sí, el eterno retorno significa que cada vez que usted opta por algo, lo hace para toda la eternidad. Y lo mismo sucede con cada acto no realizado, con cada pensamiento abortado, cada elección no tomada. Y toda la vida no vivida permanece dentro de usted, no vivida por toda la eternidad. Y la voz desoída de su conciencia le hablará siempre.

Breuer se sentía mareado: era difícil escuchar. Trató de concentrarse en el inmenso bigote de Nietzsche, que se movía con cada palabra. Como su boca y sus labios quedaban en la oscuridad, no había señales que advirtieran de las próximas palabras. De vez en cuando, su mirada captaba la de Nietzsche, pero era tan penetrante que la desviaba hacia su nariz carnosa pero poderosa, o hacia sus salientes cejas, que semejaban bigotes oculares.

Por fin, Breuer se atrevió a hacer una pregunta.

–Entonces, si lo he entendido bien ,¿el eterno retorno promete una forma de inmortalidad?

–¡No! –exclamó Nietzsche con vehemencia–. Yo enseño que no debe vivirse ni desperdiciarse la vida con la promesa de otra vida futura. Lo inmortal es esta vida, este momento. No hay otra vida, no hay un norte para esta vida, no hay un tribunal apocalíptico donde se nos juzgue. Este momento existe para siempre y usted, sólo usted, es su único público. –Breuer se estremeció. A medida que las implicaciones espeluznantes de la propuesta de Nietzsche se aclaraban, dejó de resistirse y se sumió en un estado de extraña concentración–. Insisto, Josef, en que permita que este pensamiento se apodere de usted. Tengo una pregunta que hacerle: ¿qué le parece la idea? ¿Le resulta abominable? ¿O le gusta?

–¡Me parece abominable! ––exclamó Breuer, casi gritando––. Vivir para siempre con la sensación de que no he vivido, de que no he conocido la libertad, es una idea que me llena de espanto.

–Entonces –lo exhortó Nietzsche–, viva de manera que le permita aceptar la idea con placer.

–Lo que acepto con placer en este momento, Friedrich, es pensar que he cumplido con mi deber hacia los demás.

–¿Su deber? ¿Acaso el deber puede ser superior a su amor por usted mismo y a su búsqueda de la libertad incondicional? Si no ha llegado a ser usted mismo, el deber del que habla no es más que un eufemismo: el uso que ha hecho de los demás para su propio beneficio.

Breuer se armó de energía para otra refutación.

–Existe el deber hacia los demás y yo he sido fiel a ese deber. En esto, al menos, tengo el coraje de mis convicciones.

–Mejor, mucho mejor, Josef, sería tener el coraje de cambiar sus convicciones. El deber y la fidelidad son falsedades, cortinajes tras los que ocultarse. La autoliberación implica un no sagrado, incluso ante el deber. –Breuer, asustado, clavó la mirada en los ojos de Nietzsche–. Usted quiere llegar a ser usted mismo – siguió diciendo Nietzsche–. ¿Cuántas veces se lo he oído decir? ¿Cuántas veces se ha lamentado de no haber conocido la libertad? Su bondad, su deber, su fidelidad, son los barrotes de su prisión. Estas pequeñas

virtudes ocasionarán su muerte. Debe aprender a conocer su propia maldad. No puede ser parcialmente libre: sus instintos también ansían la libertad. Esos perros salvajes ocultos en el sótano, ellos también ladran reclamando ser libres. Escuche ,¿no los oye?

–Pero no puedo ser libre –dijo Breuer, implorante–. He hecho promesas matrimoniales sagradas.

Tengo obligaciones con respecto a mis hijos, mis discípulos, mis pacientes.

–Para formar hijos primero debe formarse a si mismo. De lo contrario, recurrirá a ellos cuando tenga una necesidad animal, o se sienta solo, o necesite tapar los agujeros de sus remiendos. Su tarea como padre no es presentar otro yo, otro Josef, sino algo superior. Su deber es producir un creador. –Tras un instante de silencio, Nietzsche siguió hablando, inexorable–. ¿Y su esposa? ¿Acaso no está encarcelada por este matrimonio? El matrimonio no debería ser una prisión, sino un jardín en el que se cultive algo superior.

Puede que la única manera de salvar su matrimonio sea renunciar a él.

–He hecho promesas sagradas.

–El matrimonio es algo grande. Es algo grande ser siempre dos personas, permanecer siempre enamorados. Sí, el matrimonio es sagrado. Y sin embargo… –La voz de Nietzsche se desvaneció.

¿Y sin embargo? –preguntó Breuer.

–El matrimonio es sagrado. Sin embargo –dijo Nietzsche con aspereza–, ¡es mejor romper con el matrimonio que ser roto por él!

Breuer cerró los ojos y se hundió en sus pensamientos. Ninguno de los dos habló durante el resto del viaje.

NOTAS DE FRIEDRICH NIETZSCHE SOBRE EL DOCTOR BREUER,

16 DE DICIEMBRE DE 1882

Un paseo que ha empezado bajo la luz del sol y ha terminado en la sombra. Quizá nos hemos adentrado demasiado en el cementerio. ¿No deberíamos haber regresado antes? ¿Le he proporcionado algo demasiado fuerte en que pensar? El eterno retorno es un martillo poderoso. Romperá a quienes no estén preparados para aceptarlo.

¡No! Un psicólogo, un escrutador de almas, necesita la dureza más que nadie. De lo contrario, se llenará de piedad Y sus discípulos se ahogarán en un charco.

Sin embargo, al final de nuestro paseo, Josef parecía agobiado y apenas podía hablar. Hay personas que no nacen endurecidas. Un psicólogo verdadero, como un artista, debe amar su paleta. Quizá se necesitaba más benevolencia, más paciencia. ¿Desnudo a la gente antes de enseñarle a tejer la nueva indumentaria?¿Le habré enseñado a ser libre “de” sin enseñarle a ser libre “para”?

No, un guía tiene que ser una barandilla junto al torrente, pero no tiene que convertirse en una muleta.

El guía debe enseñar el sendero que se abre ante su discípulo. Pero no debe escoger el sendero.

“Sea mi maestro”, me pide. “Ayúdeme a conquistar la desesperación.” ¿Tengo que esconder mi sabiduría? ¿Y la responsabilidad del estudiante? Tiene que endurecerse ante el frío, tiene que aferrarse a la barandilla con sus propios dedos, tiene que perderse varias veces por senderos equivocados antes de hallar el correcto.

Solo, en la montaña, voy por el camino más corto: de cumbre en cumbre. Pero mis discípulos se pierden cuando me adelanto demasiado. Tengo que aprender a disminuir el paso. Hoy quizá hemos andado demasiado deprisa. He desentrañado un sueño, he separado a una Bertha de otra, he vuelto a enterrar a los muertos y he enseñado cómo morir en el momento oportuno. Y todo esto no ha sido sino la obertura para el gran tema del eterno retorno.

¿Lo habré impulsado en exceso hacia el dolor? Muchas veces parecía demasiado trastornado para oírme. ¿Pero qué he desafiado? ¿Qué he destruido? Sólo valores vacíos y creencias tambaleantes. ¡Hay que ejercer presión contra lo que se tambalea!

Hoy he aprendido que el mejor maestro es el que aprende de su alumno. Tal vez tenga razón. ¡Qué distinta sería mi vida de no haber perdido a mi padre! ¿Será verdad que martilleo con tanta fuerza porque lo odio por haber muerto? ¿Y será verdad que hago tanto ruido al martillar porque ansío que me escuchen?

Me preocupa su silencio al final del paseo. Tenía los ojos abiertos, pero no parecía ver. Apenas respiraba. Sin embargo, sé que el rocío cae con más fuerza cuando la noche es casi silenciosa.

[*] NOTA DEL AUTOR

Friedrich Nietzsche y Josef Breuer no se conocieron. Y por supuesto, la psicoterapia no fue inventada como resultado de un encuentro inexistente. Sin embargo, las circunstancias de la vida de los personajes principales está basada en hechos reales y los componentes esenciales de esta novela –la angustia de Breuer, la desesperación de Nietzsche, Anna O., Lou Salomé, la relación de Freud con Breuer, el palpitante embrión de la psicoterapia– corresponden al momento histórico de 1882.

Friedrich Nietzsche fue presentado a la joven Lou Salomé por Paul Rée en la primavera de 1882 y, durante los meses siguientes, mantuvieron una relación amorosa breve, intensa y casta. Salomé tenía por delante un brillante porvenir como escritora y psicoanalista. También seria conocida por su íntima amistad con Freud y sus historias románticas, sobre todo con el poeta Rainer Maria Rilke.

La relación de Nietzsche con Lou Salomé, complicada por la presencia de Paul Rée y saboteada por Elisabeth, la hermana del primero, tuvo un final desastroso para éste. Durante años se sintió angustiado por aquel amor perdido y por la creencia de que había sido traicionado. En los últimos meses de 1882 –momento en que se sitúa la trama de este libro– Nietzsche se sumió en una honda depresión de tendencia suicida. Sus desesperadas cartas a Salomé, citadas en este libro, son auténticas, aunque no se sabe con certeza cuáles fueron sólo borradores y cuáles se enviaron. La carta de Wagner a Nietzsche, del capitulo 1, también es auténtica.

El tratamiento de Bertha Pappenheim, conocida como Anna O., llevado a cabo por Josef Breuer, ocupó gran parte de su atención en 1882. En noviembre de aquel año, Breuer empezó a discutir el caso con su joven protegido, Sigmund Freud, que, como se describe en la novela, era un visitante asiduo de la casa de los Breuer. Doce años después, Anna O. fue el primer caso descrito en Estudios sobre la histeria, el libro de Freud y Breuer que originó la revolución psicoanalítica.

Al igual que Salomé, Pappenheim fue una mujer notable. Años después de su tratamiento con Breuer, destacó como asistente social hasta el punto de que en 1954 fue homenajeada en Alemania a título póstumo, dedicándosele un sello postal. Que se trataba de Anna O. no fue de dominio público hasta que Ernesto Dones lo reveló en su Vida y obra de Sigmund Freud(1953).

¿Sintió el histórico Josef Breuer una obsesión erótica por Bertha Pappenheim? Poco se sabe de la vida íntima de Breuer, pero las investigaciones serias no excluyen esa posibilidad. Las dispares versiones históricas concuerdan sólo en que el tratamiento de Bertha Pappenheim provocó sentimientos complejos y poderosos tanto en ella como en Breuer. Breuer estaba tan preocupado por su joven paciente y pasaba tanto tiempo con ella, que Mathilde, su esposa, llegó a sentirse celosa y enfadada. Freud habló de forma explícita a Ernest Jones de la relación emocional de Breuer con su paciente y, en una carta a su prometida, Martha Bernays, escrita en aquella época, le aseguró que a él no le sucedería nada parecido. El psicoanalista George Pollock ha insinuado que la fuerte reacción de Breuer pudo haber tenido origen en la pérdida temprana de la madre, también llamada Bertha.

El falso embarazo de Anna O., así como el pánico de Breuer y el precipitado final de la terapia forman parte de la historia psicoanalítica. Freud describió el incidente en una carta que en 1932 mandó al novelista Stefan Zweig y Ernest Jones lo repitió en su biografía de Freud. El hecho no ha sido cuestionado hasta fecha reciente, y la biografía de Breuer que Albrecht Hirschmüller publicó en 1990 sugiere que el incidente fue un mito inventado por Freud. Breuer nunca aclaró si fue cierto o no y en el trabajo que escribió en 1895 no hizo más que aumentar la confusión en torno al caso de Anna O., exagerando de modo desmesurado la eficacia de su tratamiento.

Si se tiene en cuenta su vasta influencia en el desarrollo de la psicoterapia, es curioso que Breuer se interesase por la psicología tan sólo durante un breve período de su trayectoria profesional. La medicina recuerda a Josef Breuer no sólo como importante investigador de la fisiología de la respiración y el equilibrio, sino como médico de brillantes diagnósticos y como médico de toda una generación de grandes figuras de la Viena de fin de siglo.

Nietzsche tuvo problemas de salud durante casi toda la vida. Si bien en 1890 tuvo un colapso y se sumergió de manera irrevocable en la severa demencia conocida como paresis (forma de sífilis terciaria, de la que murió en 1900), nadie duda que durante la mayor parte de su vida padeció otra enfermedad. Al parecer, Nietzsche (cuyo cuadro clínico he descrito siguiendo el vivido bosquejo biográfico de Stefan Zweig, de 1939) sufría migrañas fortísimas. Con el fin de acabar con ellas, visitó a muchos médicos de toda Europa, por lo que es muy posible que alguien le convenciese de que visitara al eminente Josef Breuer.

No es probable que Lou Salomé se dirigiese toda afligida a Breuer para que ayudara a Nietzsche.

Según sus biógrafos, no era propensa a sentirse culpable; se sabe que concluyó muchas relaciones amorosas, al parecer, sin demasiados remordimientos. En la mayor parte de sus asuntos era reservada y, según he podido comprobar, no mencionaba en público su relación personal con Nietzsche. Las cartas que mandó a éste no han sobrevivido. Es muy probable que las destruyera Elisabeth, la hermana de aquél, cuya enemistad con Lou Salomé duró toda la vida. Salomé, en efecto, tuvo un hermano, Jenia, que en 1882 estaba estudiando medicina en Viena. Sin embargo, es muy improbable que Breuer presentara el caso de Anna O. aquel año en una conferencia pronunciada ante un grupo de estudiantes. La carta de Nietzsche a Peter Gast, su amigo y editor (final del capitulo 12), así como la de Elisabeth a su hermano (final del capitulo 7) son ficticias, al igual que la clínica Lauzon y los personajes Fischmann y Max, el cuñado de Breuer. (Aunque Breuer era un ávido jugador de ajedrez.) Todos los sueños descritos son ficticios, excepto dos de Nietzsche: su padre levantándose de la tumba y los estertores del anciano.

En 1882, la psicoterapia todavía no había nacido. Nietzsche, por supuesto, nunca centró su atención en ella. Sin embargo, al leer a Nietzsche he percibido una preocupación profunda y significativa por la autocomprensión y el cambio personal. En aras de la coherencia cronológica, me he limitado a citar las obras de Nietzsche anteriores a 1882, sobre todo Humano, demasiado humano, Consideraciones intempestivas, Aurora y El gay saber. No obstante, he dado por sentado que los grandes pensamientos de Así habló Zaratustra (la mayor parte de los cuales escribió unos meses después de la fecha en que finaliza la historia del presente libro) ya se filtraban en su mente.

[*] Extracto de EL DÍA QUE NIETZSCHE LLORÓ de Irvin D. Yalom – Ed. Emecé.

Irvin D. Yalom es psicólogo de profesión y tiene a su cargo una cátedra de psiquiatría en la Universidad de Stanford.

EL DIA QUE NIETZSCHE LLORO – Obra Teatral

Año 1890. Momento en el que el incipiente psicoanálisis se ocupa de la histeria y un hoy famoso filósofo encarna la desesperanza de la civilización occidental. Freud tiene entonces apenas 24 años y es testigo del encuentro entre su maestro, el doctor Josef Breuer y Friedrich Nietzsche. Es la historia de la milagrosa cura de ambos mediante el amor y la amistad.

“El Día Que Nietzche Lloró” de Irvin Yalom y con producción de ABA – IMA Films & Plays, se presenta en el Teatro La Comedia – Rodríguez Peña 1062 – Capital Federal

Con Claudio Da Passano, Luciano Suardi, Emilia Paino, Flor Dyszel, Pablo Mariuzzi y Paula Rebagliatti.

Producción General: Jorge Dyszel

Dirección General: Lía Jelí

Psikeba Nº 6 – 3er. Cuatrimestre de 2007

Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba revista de psicoanalisis, arte y estudios culturales
Rosa Aksenchuk. Lic en Psicologia. Psicoanalista -
Adolfo Vasquez Rocca Psikeba © 2007 – 2008.
Psicoanalisis. Lic en Psicologia. Psicologa -
Sonar Agenda artistico-cultural. Diciembre 2007 – marzo de 2008
Doctor en Filosofia. Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. – Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV
Psikeba – Sonar Agenda; arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba – Sonar Agenda. Diciembre 2007 – Marzo 2008; Tags: arte, filosofia, posmodernidad, estetica, contemporaneos, psicologia, etica, politica, critica, teoria, ideas, cultura, tesis, sociedad, Nietzsche, antropologia, humanismo, deconstruccion, existencialismo, nihilismo, vanguardia, Deleuze, Nancy, psiquiatria, ciencia, humanidades, concepto, sociologia, diseño, design, espacios, personalidad, alteridad, posthumanismo, estructuralismo, moderno, modernidad, literatura, poesía, análisis, filosofos, baudrillard, imagen, objeto, cinismo, surrealismo, sentido, genero, simulacro,psychoanalysts, psychoanalysis, psychologists, psychology, Nietzsche, Zizek, Sloterdijk, pensamiento, posmoderno, Freud, Lacan, cultura, search, Argentina, Chile, posmodernidad, Psychanalyse, Joyce, Kafka, Klein, Psiquiatría, Psychiatry, foucault
Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales
Psikeba. Revista de psicoanalisis y estudios culturales - Número 6
Números anteriores
Psikeba en Dialnet
Staff
Editorial
Normas de publicación
Contacto
SONAR AGENDA ARTISTICO-CULTURAL
Página principal
Número Actual
Artículos
Psikeba Temática
Recursos de investigacion
Posmodernidad y Crítica cultural
Arte
Noticias y Actualizaciones
Agenda
Archivo de Noticias

 

Número 6 – Diciembre de 2007

Año 2. Tercer Cuatrimestre ISSN 1850-339X

Poesía Analítico-Erótica y un canto posmoderno
Christopher Gibran Larrauri Olguín