Archivo de la categoría: Autores contemporáneos

Imperios: Del orden social a la Legitimidad del Poder en Hobbes, Spinoza y Foucault

por Maximiliano Korstanje

La legitimidad del orden social parece un aspecto de la teoría política que ha sido abordado por muchos pero resuelto por pocos. ¿Porque o bajo que sustento una sociedad se mantiene unida?, ¿es simplemente nuestra imaginación o existe una fuerza más poderosa?, ha sido la pregunta que ha desvelado tanto a Hobbes, Rousseau, incluso al mismo E. Durkheim. La legitimidad del orden social, o estructura social, se encuentra indudablemente ligado al poder, y es en el poder que encuentra el sustento suficiente para continuar en un tiempo que es dado pero segmentado. Aunque parezca baladí, lo cierto es que la sociedad funciona porque tras ella existe un velo de poder que le da sustento. El punto, entonces, es dilucidar que es el poder y como se articula en la estructura y la vida diaria de los seres humanos. El presente trabajo de revisión tiene como objetivo discutir críticamente como nacen, mueren y mutan las estructuras de poder a las cuales llamamos imperios como así también la relación del discurso político con la historia. Desde nuestra perspectiva, creemos que el intento comenzó con Thomas Hobbes y su noción del Leviatán, prosiguió con Spinoza con la tesis de la “potencia” y en los últimos años Luhmann ha contribuido a entender la dinámica y la circulación del poder, empero, M. Foucault no sólo se presenta como un pensador que ha permitido una comprensión cabal acerca de los factores que conllevan a la hegemonía y al imperialismo, sino que también ha sido una perspectiva superadora en la materia.

Hobbes y su construcción del orden civil

La concepción de la política de Thomas Hobbes debe comprenderse dentro del contexto histórico en el cual escribe. Desde su Inglaterra natal subsumida en la lucha civil y la violencia contemporánea a Cromwell y su lucha con la Iglesia Católica, Hobbes elabora su tesis de la civilidad influenciado por la filosofía de Aristóteles y la noción de la historia de Tucídides. Los hombres en su estado de naturaleza poseen dos pasiones que los guían en todos sus actos, poseer los bienes del prójimo y el temor a que otro les quite los propios. En este contexto, Hobbes señala que “de esta igualdad en cuanto a la capacidad se deriva la igualdad de esperanza respecto a la consecución de nuestros fines. Esta es la causa de que si dos hombres desean la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos, se vuelven enemigos…y en el camino que conduce al fin (que es principalmente, su propia conservación y a veces su delectación tan sólo) tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno a otro. De ahí que un agresor no teme otra cosa que el poder singular de otro hombre” (Hobbes, I, Del Hombre, XVIII, p. 101).

En estado de naturaleza, la guerra de “todos contra todos” se torna inevitable. Para evitar los hombres entran a la civilidad y renuncian a su derecho natural. Básicamente los seres humanos confieren por medio de un pacto (de común acuerdo) el uso de la fuerza a un tercero: el Leviatán. “De esta ley de naturaleza, según la cual estamos obligados a transferir a otros aquellos derechos que, retenidos, perturbaban la paz de la humanidad, se deduce una tercera ley, a saber: que los hombres cumplan los pactos que han celebrado. Sin ello, los pactos son vanos, y no contienen sino palabras vacías, y subsistiendo el derecho de todos los hombres a todas las cosas, seguimos hallándonos en situación de guerra”. (Hobbes, I, Del Hombre, XV, p.118).

Esta transferencia de derechos presupone que los hombres –a diferencia del estado de naturaleza- no puedan acceder todos a lo mismo. Por otro lado, el temor a que el otro rompa con su parte del tratado, se basa en el origen de la justicia por el cual el poder coercitivo del estado interviene. Sin éste, los hombres retornarían todo el tiempo a su estado inicial de naturaleza. Asimismo en épocas de paz, el miedo continúa por otros canales, al ser en este aspecto utilizado para la obediencia del hombre y puesto al servicio del Estado.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

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¿Del animal loquax hacia el homo videns? Breve extensión operativa del discurso de Jacques Lacan

por Luis F. Langelotti

Resulta una creencia muy diseminada, a nivel de la opinión común, aquella que sostiene que lo propio de las épocas pretéritas fueron las relaciones sociales basadas en el uso de la palabra, en la plática y en la lectura, mientras que en la modernidad y en la “posmodernidad” nos tocaría asistir a un mundo centrado fundamentalmente en la imagen, en el realityshow. Mundo el cual no sería sino un espectáculo desgarrador que nos empujaría a mirar y a ser mirados a través de una implacable organización panóptica y de un sistema tecno-comercial de “Grandes Hermanos” y “Patinadores por un sueño” – que sueñan con que de los sueños se es dueño y no más bien un sujeto que a los sueños los padece, en la medida en que allí florece el inconsciente que Freud nos enseñó a descubrir.    

Un ejemplo bastante explícito de esta concepción, lo tenemos dado por el caso del filósofo italiano Giovanni Sartori quien, en su interesante libro Homo videns (1997), analiza este proceso de transformación de la “naturaleza” del hombre en la coyuntura histórica actual. Cambio antropológico que estaría suscitado por el pasaje hacia el primado de lo imaginario, es decir, hacia la imposición de la imagen por sobre la palabra. Entre los factores causales de tal transmutación, Sartori ubica este cambio, fundamentalmente, en relación a los avances tecnológicos de nuestra época y, puntualmente, en relación a la televisión: “…la televisión está produciendo una permutación, una metamorfosis, que revierte en la naturaleza misma del homo sapiens. La televisión no es sólo instrumento de comunicación, es también, a la vez, paideía, un instrumento «antropogenético», un médium que genera un nuevo tipo de ánthropos, un nuevo tipo de ser humano.”2 El filósofo encuentra la pertinencia de esta tesis en un observable fuerte, a saber: “en el puro y simple hecho de que nuestros niños ven la televisión durante horas y horas antes de aprender a leer y escribir.”3

Si bien resulta acertado afirmar que la imagen en nuestro tiempo ha cobrado especial relevancia gracias a la creación de nuevos medios de comunicación y de socialización, empero, no debe descuidarse el hecho de que cualquier imagen “captada” por el sujeto (entrecomillo la expresión ya que más bien es el sujeto, en tanto disímil de un percipiens unificante, el que es “captado” por la imagen) siempre se halla sostenida por el lugar del lenguaje, es decir, por el Otro. La imagen, al igual que the behaviour, está en la palabra: ¿cómo podría significar algo sino estuviera allí, en ese campo, inmersa en esa dimensión propiamente significante? En este sentido, el «impacto» de lo imaginario revela tener una eficacia notable en la medida en que no sólo afecta fuertemente a lo que podría denominarse la “masa”, el “pueblo”, sino también a aquellos pensadores e intelectuales que descuidan en sus análisis de lo social la potencia determinante que lo simbólico ejerce por sobre ese otro registro.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

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Laberinto de espejos: el “Lacan” de Althusser. Notas sobre la relación entre sentido y temporalidad

por Natalia Romé

Este artículo se propone partir de una pregunta a fin de desplegar en relación con ella, una serie de notas, comentarios e interpretaciones que permitan trazar una primera aproximación a un campo problemático que resulta para nosotros de gran interés. En términos generales, podríamos identificarlo como el cruce entre los aportes del psicoanálisis y la filosofía política y de la historia, en la obra del filósofo marxista Louis Althusser.

Procuraremos interrogar aquellos elementos teóricos que Louis Althusser retoma –o pretende hacerlo- del psicoanálisis, especialmente de algunas zonas del pensamiento lacaniano y en menor medida freudiano. Trabajaremos con algunos de sus escritos, persiguiendo sus argumentos explícitos en relación con la fecundidad del aporte psicoanalítico y sus intentos concretos por ofrecer algún esquema de articulación entre éste y algunas categorías de la teoría marxista. A la vez, procuraremos ensayar, a partir de la propia letra lacaniana y de otros textos althusserianos, otras articulaciones posibles, atendiendo al marco de problemas y preocupaciones en el que se inscribe su recurso al psicoanálisis.

Lejos está de nuestra intención ofrecer un mapeo acabado que pretenda agotar los lazos posibles entre ambas perspectivas, más bien, apuntaremos a subrayar aquellas zonas menos evidentes y quizás más significativas para una comprensión más rica de la obra del filósofo marxista.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/NR_el_Lacan_de_Althusser.htm

El decir de la filosofia y la práctica del psicoanálisis

por Melania Musuruana

Debo admitir, siguiendo a Nietzche, que si Dios no hubiera muerto podría dar fe de lo difícultoso de mi propio encuentro con la filosofía, en tanto cuerpo teórico, en tanto erudición. Pero no sólo Dios ha muerto, Lacan nos dispensa de tener que ser cultos y eruditos y nos convoca  a  la clínica, advirtiéndonos de que es ella la que demanda la filosofía.

Antifilosofía

¿Por qué podríamos decir que Freud fue antifilósofo?

Hemos visto que en su caso no se trata de una posición asumida como en Lacan, se trata de la posición freudiana frente a las ideas de la modernidad, en tanto descompleta a la Filosofía como saber absoluto cuando osa hacer hablar al sujeto del inconsciente.

Lacan, por su parte, en lo que yo leo como el manifiesto del 18 de marzo de 1980, habla del Sr. A, y plantea:

“Este señor A es antifilósofo. Es mi caso. Yo me sublevo, por decirlo así, contra la filosofía. De lo que no cabe dudas, es que es cosa terminada. Aunque me temo que le va a rebrotar algún retoño. Estos rebrotes se producen a menudo con las cosas terminadas. […]

Yo no me jacto de hacer sentido. Tampoco de lo contrario. Pues lo real es lo que se opone a eso.
Rendí homenaje a Marx como inventor del síntoma. Sin embargo, este Marx es el restaurador del orden, por el solo hecho de que reinsufló en el proletariado la dimensión / la dicha mansión (dit-mensión) del sentido. Bastó con que, al proletariado, lo llamara así. […]

Intento ir en contra, para que el psicoanálisis no sea una religión, aunque tienda a
ello, irresistiblemente, al suponerse que la interpretación no opera sino por el sentido.
Enseño que su resorte está en otra parte, principalmente en el significante como tal. A lo cual resisten aquellos a quienes le da pánico la disolución.”

¿De qué se trata la antifilosofía entonces? […]

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo:  http://www.psikeba.com.ar/articulos2/MM_filosofia_psicoanalisis.htm

Jakobson – Lacan. Del automatismo lingüístico a la preservación del sujeto en La instancia de la letra en el inconsciente

por Sergio Hinojosa Aguayo

El 9 de Mayo de 1957, Jacques Lacan pronunció una conferencia en el anfiteatro Descartes de la Sorbona de París ante unos cuantos estudiantes. Un grupo de ellos, alumnos de filosofía y miembros de la Federación de letras le había pedido su colaboración para el número 3 de la revista Psychanalyse et  sciences de l’homme. Él aceptó generosamente dar una charla y, luego, compartió conversación y copas con ellos.

El título de esta charla pasará a sus escritos como La instancia de la letra en el inconsciente. Como telón de fondo la ironía. Y la muy seria preocupación por transmitir el legado de Freud, frente a quienes dilapidaban su original descubrimiento.

La IPA en su deriva academicista, había hecho de la regla de oro del psicoanálisis -la libre asociación- un ritual sacro, borrando con sus ceremonias de prestigio intelectual los contornos del concepto de inconsciente. Sus más veteranos emulaban a los consagrados científicos intentando fusionarlo, en mayor o menor medida, con préstamos de las neurociencias y de la lingüística. Para esta última fusión la Asociación Internacional  usó como  base los predicamentos de Edward Sapir y de Jeferson.

El presente artículo ha sido publicado en Psikeba Nº10, Diciembre de 2009.

Leer texto completo: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/SH_Jakobson_Lacan_metafora_metonimia.htm

Sujeto y política: ¿La lógica del fantasma?

por María Martina Sosa

El objetivo de este trabajo es esbozar algunos lineamientos para una indagación en torno de los alcances de un concepto proveniente del psicoanálisis –el fantasma- como herramienta teórica para el análisis delas diversas modalidades deintervención de los sujetos (políticos) en el espacio público. ¿En qué sentido es que una noción proveniente del psicoanálisis puede ser fructífera para el análisis político? Esta perspectiva articula interrogantes y conceptos que permiten poner en cuestión una forma de concebir a los sujetos políticos como agentes racionales que, aún cuando fracase en la explicación de una porción significativa de los fenómenos que caracterizan la escena política contemporánea, sigue teniendo un papel central en la ciencia política.

Frente a este supuesto según el cual las acciones de los agentes políticos están guiadas por la razón, la voluntad o la intención, el psicoanálisis esboza categorías para pensar los sujetos, su constitución y sus formas de intervención, incorporando la dimensión afectiva (es decir, los deseos, las fantasías, las imágenes de si mismos y el mundo) como un factor central. En otras palabras, esta perspectiva brinda elementos para analizar los escenarios políticos partiendo de la idea de que los sujetos colectivos, aún cuando “no saben lo que hacen”, moldean con sus intervenciones las significaciones que organizan la vida social. En este contexto, la noción de fantasma resulta fructífera a la hora de complejizar la manera de concebir las intervenciones de estos sujetos constituidos por las estructuras objetivadas de significación ya que permite atender a la forma en que se configura, y el papel que cumple, la dimensión vivida de estas intervenciones.

Sigue en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/MS-Sujeto-politica.htm

Sentido, Verdad y Nombre propio: Lacan con Frege

Lacan - Freud - Psikeba

Sentido, Verdad y Nombre propio: Lacan con Frege.

Reflexiones lacanianas en torno a algunos temas de filosofía analítica

por Luciano Lutereau

“Me ha parecido que para hacerles apreciar mejor cierta dimensión, ésta era una vía más simple que aconsejarles, por ejemplo, la lectura del señor Frege”.

Introducción al Seminario analítico de J. Lacan.

Sea por el motivo que sea, siempre parecemos mejor dispuestos a encontrar interlocutores del psicoanálisis lacaniano en la filosofía continental: Hegel y el deseo de reconocimiento; Heidegger y la pregunta por el Ser; Sartre y la negatividad, aunque este último punto quizás sea la orientación de todo lo que encontramos en la filosofía continental. En este trabajo me propongo presentar la función de tres tópicos en los que Lacan orienta su reflexión de acuerdo a los aportes de la filosofía analítica. Dado que se trata de una introducción al tema, la presentación tendrá cierta forma rudimentaria inevitable.

Voy a tomar en el centro de mi comentario el Seminario XII, de los Problemas cruciales para el psicoanálisis, al que propongo llamar Seminario analítico de Lacan. No sólo las referencias a Russell, Quine y Wittgenstein pululan entre sus páginas, sino que Frege – de acuerdo con M. Dummett el “fundador” de la filosofía analítica – ocupa un lugar destacado en la argumentación que distingue sentido y significación1. Frege ya había sido una referencia para Lacan, y lo continuará siendo en los Seminarios posteriores; sin embargo, en el Seminario XII, Lacan deja de atribuir lo que Freud podría haber tomado del fundador de la filosofía analítica, para investigar lo que a él mismo le importa de esta influencia2.

Continúa en: http://www.psikeba.com.ar/articulos2/LL_Lacan_Frege_sentido_y_verdad.htm